Fabián Olave, abogado y presidente de la Corporación de Desarrollo Sustentable BioEcoTerra, denuncia que el megaproyecto Parque Ferial Maule —que contempla el nuevo casino Dreams— eludió el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental con la venia del SEA. Asegura que el proyecto no es una modificación, sino una iniciativa nueva; que hay riesgo directo de contaminación de las napas que alimentan el humedal urbano de Talca; y que el Estado ha fallado en su deber de proteger el territorio.
Para Fabián Olave, presidente de la Corporación de Desarrollo Sustentable BioEcoTerra, lo ocurrido esta semana es un golpe durísimo. El Servicio de Evaluación Ambiental del Maule resolvió que el megaproyecto Parque Ferial Maule —donde se construiría el nuevo casino Dreams de Talca— no debe someterse a Estudio de Impacto Ambiental, a pesar de su cercanía directa con el humedal urbano Cajón del Río Claro y de su emplazamiento en una zona de recarga de acuífero altamente vulnerable.
“Estamos muy preocupados. Podríamos estar frente a un daño irreparable, y todo esto se está permitiendo en base a una declaración de buena voluntad del titular del proyecto”, afirma Olave. “Y ni siquiera sabemos con certeza quién es el titular real: hay una estructura jurídica sumamente confusa entre la Agrícola Central y la empresa concesionaria del casino”.
“Esto no es una modificación. Es un proyecto nuevo”
Uno de los puntos más controversiales, según Olave, es que el proyecto fue presentado como una modificación, pese a que —asegura— se trata de una iniciativa completamente nueva que debió haber sido evaluada desde cero.
“No hay una RCA previa, no hay obras en el lugar. Esto no es una modificación: es un proyecto nuevo. Se está intentando eludir el ingreso al SEIA, y lo grave es que el SEA lo permitió”, señala.
La advertencia más clara vino desde la Dirección General de Aguas, que alertó que las napas subterráneas del sector se encuentran a solo 1,5 metros de profundidad. A juicio de Olave, este dato es suficiente para haber activado el mecanismo de evaluación ambiental.
“Cualquier sustancia mal manejada durante la construcción podría contaminar las napas y, por esa vía, afectar directamente el humedal. ¿Cómo es posible que el director regional del SEA pase por alto un informe técnico de un organismo competente como la DGA?”, cuestiona.
Lobby, omisiones y fiscalización deficiente
BioEcoTerra también observa con preocupación el número de reuniones de lobby que ha sostenido el titular del proyecto con autoridades medioambientales, incluso durante la etapa de revisión de pertinencia.
“No entendemos el sentido de esas reuniones. ¿Se entregaron nuevos antecedentes? ¿Se discutió algo fuera del expediente oficial? Pedimos a la Contraloría que investigue y revise la legalidad de todo este proceso”, explica.
Olave no duda en calificar la situación como captura regulatoria, y apunta a la falta de fiscalización estructural. “No es que falten herramientas legales, lo que falta es voluntad para usarlas. La Municipalidad aún no dicta la ordenanza para proteger el humedal. La Seremi del Medio Ambiente emite informes no vinculantes. Y el SEA está priorizando otros intereses”, dice.
“La SMA debe revertir esta decisión”
La organización ya prepara una presentación formal ante la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) para exigir que se haga uso del artículo 3° de su ley orgánica y se ordene el ingreso obligatorio del proyecto al SEIA.
“La SMA tiene esa atribución. Es la única institución que puede corregir esta decisión equivocada del SEA. Nosotros vamos a insistir por todas las vías legales, incluyendo la nueva Ley de Delitos Económicos y Ambientales, porque si esto se construye, paga Moya… como siempre.”
Llamado a la comunidad
Olave cierra con un mensaje a la ciudadanía de Talca:
“No basta con que el titular diga que no afectará el ecosistema. Necesitamos una evaluación técnica, con resolución de calificación ambiental, que fije las condiciones. Si no se hace ahora, los costos los vamos a asumir después, cuando ya no haya nada que hacer… y cuando las autoridades que lo permitieron ya no estén para dar la cara.”







