El ente fiscalizador determinó la responsabilidad administrativa del alcalde Américo Guajardo tras detectar una diferencia sin justificación de más de $1.100 millones en fondos educativos. El concejo municipal deberá decidir si busca su remoción.
La Contraloría Regional del Maule concluyó un extenso sumario con una resolución que sacude a la municipalidad de Río Claro: el alcalde Américo Guajardo es responsable directo de un severo descontrol financiero en el Departamento de Administración de Educación Municipal (DAEM). Los auditores detectaron una brecha de $1.143.809.693 entre los saldos bancarios reales y los fondos sin acreditar al cierre del ejercicio 2020, cifra que encendió las alarmas sobre el manejo de recursos destinados a la educación pública.
El foco de la investigación recayó sobre las cuentas del Fondo de Apoyo a la Educación Pública (FAEP) y la Subvención Escolar Preferencial (SEP). Según el informe, recursos de distintas fuentes fueron utilizados para cubrir déficits operacionales a través de decretos alcaldicios, una práctica que funcionarios del DAEM atribuyeron a instrucciones directas del propio jefe comunal, pese a que previamente se había advertido sobre su ilegalidad.
Guajardo salió al paso de las conclusiones del organismo fiscalizador y restó peso a los hallazgos, argumentando que el origen del proceso está en retrasos en el pago de cotizaciones previsionales en el área de educación. La autoridad aseguró estar tranquila y anunció que presentará sus descargos finales para aclarar su situación.
Sin embargo, la Contraloría ya aplicó multas equivalentes al 25% de la remuneración diaria a los exjefes del DAEM y al jefe de Finanzas, además de amonestaciones escritas por omisión en la supervigilancia. Ahora, la suerte del alcalde queda en manos del Cuerpo de Concejales de Río Claro, quienes deben decidir si llevan el caso al Tribunal Electoral Regional (TER) para solicitar su remoción por notable abandono de deberes.






