Las empresas de telecomunicaciones comenzaron esta semana la remoción del cableado aéreo abandonado en el centro de Talca, en cumplimiento de la Ley “Chao Cables”. La intervención abarca desde terminal de buses hasta el hospital regional.
Después de años de postergaciones y múltiples denuncias ciudadanas, Talca finalmente ve el inicio de una transformación que muchos habitantes esperaban: el retiro del cableado aéreo en desuso que afea la ciudad y representa riesgos para la seguridad.
Esta semana dieron inicio los trabajos de remoción en el marco de la implementación de la Ley 21.172, conocida popularmente como “Chao Cables”, una normativa que obliga a las empresas de telecomunicaciones a retirar la infraestructura abandonada y ordenar la existente.
La operación comenzó en el polígono comprendido entre 2 Norte y 3 Sur, desde 11 a 14 Oriente, una zona estratégica que incluye sectores de alta circulación como los alrededores del terminal de buses y del hospital regional. Esta primera etapa representa apenas el comienzo de un plan más ambicioso que contempla expandirse hacia otros sectores del centro de la ciudad.
El alcalde Juan Carlos Díaz valoró positivamente el inicio de estos trabajos, destacando la coordinación lograda con la Subsecretaría de Telecomunicaciones y el diputado Jorge Guzmán. “Generamos la mesa de trabajo con las empresas para hacer este trabajo de retiro de cables. Son cables en desuso y para ordenar también lo que hay”, explicó la autoridad comunal.
Díaz enfatizó que la intervención representa “una mejora de estética y de seguridad porque se retira todos los cables en desuso y se ordena lo existente”, respondiendo así a una demanda histórica de los talquinos que veían con preocupación la acumulación de cables abandonados en postes y fachadas.
Los trabajos están siendo ejecutados directamente por las empresas de telecomunicaciones responsables del cableado, quienes tienen un plazo de entre 60 y 90 días para completar la primera fase de la operación. Esta metodología garantiza que cada empresa asuma la responsabilidad sobre su propia infraestructura obsoleta.
La iniciativa forma parte de una estrategia nacional para mejorar el paisaje urbano y reducir los riesgos asociados al cableado abandonado, que en muchas ciudades chilenas se había convertido en un problema estético y de seguridad pública.
Con esta medida, Talca se suma a otras comunas del país que han implementado exitosamente la normativa, esperando que los resultados sean visibles en los próximos meses y marquen un antes y después en la imagen urbana de la capital regional.






