Con 55,8 kilómetros de doble calzada y tecnología free flow, el proyecto conectará siete comunas y promete terminar con los atascos históricos de la Ruta 5 Sur. La obra, valorada como la más importante de la región en décadas, entrará en funcionamiento en el segundo semestre de 2030.
El Maule se prepara para una transformación histórica en su conectividad. El Bypass Talca, impulsado por el Ministerio de Obras Públicas, se perfila como la obra vial más ambiciosa y necesaria que verá la región en los próximos años.
Con una inversión millonaria y 55,8 kilómetros de extensión, esta megaobra promete solucionar definitivamente uno de los problemas más persistentes del Maule: los constantes atascos en la Ruta 5 Sur que colapsan diariamente el tránsito en comunas como Talca.
El proyecto contempla una moderna doble calzada de dos pistas por sentido, equipada con tecnología de punta que incluye enlaces estratégicos con rutas principales, atraviesos desnivelados para garantizar la fluidez, pasarelas peatonales para la seguridad de los transeúntes, y áreas de servicios que beneficiarán tanto a conductores como a las comunidades locales.
Uno de los elementos más destacados será la construcción de puentes sobre los ríos Lircay y Maule, estructuras que se convertirán en verdaderos hitos de ingeniería para la región. Además, el sistema de cobro free flow permitirá un tránsito expedito sin las tradicionales casetas que generan embotellamientos.
El alcance del proyecto es verdaderamente regional, abarcando siete comunas: Talca, San Rafael, Pelarco, Maule, San Clemente, San Javier y Villa Alegre. El trazado se extenderá desde el kilómetro 226, antes de San Rafael, hasta el kilómetro 280, después de San Javier.
La Sociedad Concesionaria Ruta 5 Talca-Chillán destacó que la obra “proporcionará aumento en la seguridad y reducción de riesgos, con vigilancia permanente y mejoras en la relación con las comunidades locales”, sumándose además al programa Chile Sin Barreras para garantizar la accesibilidad universal.
Actualmente, el proyecto atraviesa por un período de pausa en su tramitación ambiental en el SEA, a solicitud de la concesionaria que requiere tiempo adicional para responder observaciones técnicas. El proceso se retomará en enero de 2026, con miras a cumplir el cronograma que proyecta la puesta en marcha para el segundo semestre de 2030.






