“El mega casino en zona inundable del Río Claro avanza con permiso municipal, pese a advertencias técnicas, legales y ambientales. Ignorar la historia reciente y la evidencia no es progreso, es poner a Talca en riesgo otra vez”
Hace apenas dos años, Talca estaba bajo el agua. El Parque Río Claro convertido en laguna, el Estadio Fiscal inutilizado, barrios completos evacuados. Hoy, en el mismo sector y a pocos metros del humedal del río Claro, el municipio autoriza un mega casino, ignorando no solo la memoria de la ciudad, sino también la evidencia técnica y legal que advierte sobre sus riesgos.
El 26 de junio, desde la Corporación Bioecoterra, presentamos una denuncia formal ante la Superintendencia del Medio Ambiente. Lo hicimos porque el proyecto Casino Dreams fue tramitado a través de una consulta de pertinencia llena de irregularidades: doble proponente, inexistencia de un proyecto consolidado y, sobre todo, una flagrante elusión del Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental. El pronunciamiento de la Dirección General de Aguas fue claro: el proyecto debía ingresar al SEIA. La Dirección de Obras Hidráulicas fue igual de categórica: el terreno sigue siendo inundable.
A esto se suma que el propio Ministerio de Obras Públicas reconoció públicamente que no existen obras de mitigación para prevenir nuevas inundaciones en el Parque Río Claro, el Estadio Fiscal ni las áreas circundantes.
Pese a todo ello, el 3 de julio la Dirección de Obras Municipales de Talca firmó el permiso de construcción. Ese mismo día, su directora salió con licencia médica. ¿Casualidad? Lo cierto es que, con una investigación de la SMA en curso, el municipio optó por abrirle la puerta a una obra que podría alterar de manera irreversible un ecosistema protegido por ley.
En la zona ya existe un historial preocupante: una planta de extracción de áridos, un circuito de motocross y fiestas masivas que han degradado el humedal. Ahora se pretende sumar una mega infraestructura que multiplicará el impacto.
No se trata de estar contra el desarrollo, sino de exigir que este respete las normas y el sentido común. Un casino en zona inundable, sin evaluación ambiental, con advertencias técnicas ignoradas y con la comunidad al margen, no es progreso: es una bomba de tiempo.
Talca merece planificación, respeto por su patrimonio natural y transparencia en la toma de decisiones. De lo contrario, volveremos a lamentarnos con el agua al cuello… y esta vez, no podremos decir que no lo vimos venir.
Espero, por el bien de las generaciones futuras, que no estemos ante un Ecocidio más del ser humano sobre el planeta.




