Seremi de Obras Públicas confirmó que nunca ha existido un proyecto para prevenir inundaciones en el Parque Piduco ni el Estadio Fiscal. Ambientalistas advierten falta de planificación territorial y omisión de deberes del Estado.
Han pasado exactamente dos años desde el desborde del río Claro en Talca, que dejó viviendas, áreas verdes y espacios deportivos bajo el agua. Las imágenes de agosto de 2023, con el Estadio Fiscal convertido en laguna y el Parque Piduco inundado, siguen frescas en la memoria de la comunidad. Sin embargo, no existe hasta hoy ninguna obra de mitigación para prevenir que la historia se repita.
Así lo reconoció el propio Seremi de Obras Públicas del Maule, Jorge Abarza, en una entrevista publicada por Diario Talca este 27 de julio. “No hay ningún registro de diseño de defensa asociado a esa zona, ni siquiera en curso, ni financiado, ni en estudio”, señaló. Agregó que, desde el punto de vista institucional, el MOP no tiene proyectada ninguna obra para el área urbana colindante al río Claro en Talca, a pesar de los antecedentes de riesgo conocidos.
Desde la Municipalidad, aseguran que tampoco han sido informados de avances por parte de la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), lo que refuerza la percepción de abandono.
Casino sobre terreno vulnerable
La falta de planificación se vuelve aún más alarmante considerando que la ribera afectada está siendo hoy considerada para levantar un megaproyecto comercial: el casino Dreams, cuya construcción fue autorizada sin contar con un Estudio de Impacto Ambiental (EIA).
El biólogo y director de Bio Eco Terra, Fabián Olave, ha advertido reiteradamente que el área tiene historial de inundaciones, napas subterráneas activas y una presión urbana sin control, lo que vuelve incomprensible que se proyecte allí un edificio de gran escala. “Están permitiendo urbanizar y construir sobre una zona que no tiene defensas fluviales, sin obras de encauzamiento ni una evaluación de impacto acumulativo. Es un riesgo tanto ambiental como humano”, afirma Olave.
Además, señala que el Estado ha incurrido en una omisión grave al permitir la aprobación del proyecto sin exigir una evaluación ambiental formal, algo que —según él— vulnera principios básicos de la Ley 19.300. “No se puede permitir que por presión empresarial se urbanicen humedales o zonas de borde fluvial sin estudios. Lo que ocurrió en 2023 fue una señal de advertencia que el Estado simplemente decidió ignorar”, agrega.
“No hay proyecto, ni siquiera en carpeta”
La entrevista con el Seremi revela que las prioridades del Ministerio de Obras Públicas han estado centradas en sectores rurales del río Claro, mientras el tramo urbano más crítico —desde el Puente Río Claro hasta el Estadio Fiscal— ha sido postergado una y otra vez. Ábara incluso reconoce que “no hay siquiera un levantamiento técnico” del sector, lo que deja la zona expuesta a un nuevo evento de desborde.
“Hoy día el casino tiene más planificación que la defensa fluvial de la ciudad”, ironiza Olave.
Urbanización sin control
Otro elemento que agrava el panorama es la expansión urbana no regulada. “Los límites de crecimiento urbano están cada vez más cerca del río. Hay viviendas que incluso ya están dentro del cauce oficial”, advirtió el Seremi, aunque sin proponer una solución clara más allá de reconocer que la infraestructura pública actual no tiene capacidad para enfrentar nuevos desbordes.
Mientras tanto, la ciudadanía observa con preocupación cómo se construyen nuevas calles, parques y edificios sin obras estructurales que protejan la ciudad frente a eventos climáticos extremos, cada vez más frecuentes en el centro-sur de Chile.






