Con la obra ya avanzada, la Superintendencia del Medio Ambiente solicitó evaluar impactos al mismo organismo que previamente había advertido riesgos sobre el acuífero y el humedal, en el marco de la consulta de pertinencia al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
El proyecto de casino que se construye en el Parque Ferial de Talca vuelve a estar bajo cuestionamiento. Pero no por un antecedente nuevo, sino por el momento en que se activa la fiscalización.
Con la obra ya avanzada, la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA) solicitó evaluar sus impactos a la Dirección General de Aguas (DGA), el mismo organismo que previamente —en el marco de la consulta de pertinencia de ingreso al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA)— ya había advertido riesgos relevantes para el acuífero y el humedal.
Las advertencias del informe
El documento de la DGA establece cuatro puntos centrales:
- Intervención de napas subterráneas
Advierte que excavaciones en profundidad “podrían generar interferencias con el nivel freático”, alterando el flujo del acuífero y afectando sistemas asociados. - Profundidad como factor crítico
El análisis se basó en excavaciones informadas entre 1,4 y 1,6 metros, pero señala que “a mayor profundidad, mayor riesgo de interceptar napas”.
Esto cobra relevancia considerando antecedentes posteriores que sitúan excavaciones cercanas a los 3 metros. - Alta sensibilidad del entorno
El proyecto se emplaza en un área con aguas subterráneas superficiales y cercana a un humedal urbano, lo que exige mayor resguardo. - Impactos indirectos sobre el humedal
La DGA advierte que una alteración del acuífero “podría generar efectos indirectos sobre el ecosistema asociado”, dada la interconexión hídrica.
Lo que el informe anticipaba
Estos elementos coinciden con criterios que obligan a ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental: riesgo sobre recursos hídricos, emplazamiento en zona sensible e impactos indirectos. La normativa no exige daño, basta el riesgo.
Además, si las condiciones reales difieren de las informadas —como la profundidad de excavación— se altera la base técnica de la decisión, pudiendo configurar una elusión del sistema.
La brecha clave
El titular declaró excavaciones de entre 1,4 y 1,6 metros, pero posteriormente reconoció trabajos cercanos a los 3 metros.
El informe no fija una cota única del nivel freático, pero sí advierte la presencia de aguas subterráneas superficiales, lo que aumenta el riesgo de interceptarlas a mayor profundidad.
En ese escenario, aparece un riesgo implícito: la eventual necesidad de drenajes o desvíos de aguas subterráneas, capaces de alterar el equilibrio del acuífero y afectar el humedal.
Un informe que vuelve a pesar
Pese a estas advertencias, el proyecto avanzó sin ingresar al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
Hoy, con denuncias, una querella en curso y un nuevo requerimiento de la Superintendencia del Medio Ambiente a la Dirección General de Aguas, ese informe vuelve al centro del debate.
La pregunta es inevitable: si estos riesgos ya estaban advertidos, ¿por qué no se exigió un estudio de impacto ambiental?






