Un total de 384.394 clientes maulinos sufrieron interrupciones de suministro eléctrico durante 2025 por accidentes de tránsito que destruyeron infraestructura eléctrica. CGE reportó un récord histórico de 3.685 postes chocados a nivel nacional, promediando 10 accidentes diarios. La conducción descuidada y los choques vehiculares se consolidan como una de las principales causas de cortes de energía en la región.
La Región del Maule se ubicó como la tercera del país con mayor cantidad de clientes afectados por interrupciones de suministro eléctrico producto de postes chocados durante 2025. Según el balance anual de la Compañía General de Electricidad, un total de 384.394 usuarios maulinos quedaron sin energía debido a accidentes de tránsito que involucraron destrucción de infraestructura eléctrica.
Las cifras posicionan al Maule solo por detrás de la Región Metropolitana, que lideró el ranking nacional con 559.609 clientes afectados, y la Región de O’Higgins, que registró 402.690 usuarios con cortes de suministro por esta causa. Más atrás en el listado se ubican Biobío con 297.717 clientes afectados, Antofagasta con 253.863 y Coquimbo con 241.529.
Récord histórico a nivel nacional
El año 2025 marcó un nuevo récord en la zona de concesión de CGE, que se extiende desde las regiones de Arica y Parinacota hasta La Araucanía. Entre enero y diciembre se registraron 3.685 postes eléctricos chocados, lo que representa un promedio de 10 accidentes diarios que dejaron sin electricidad a más de 2,8 millones de clientes a lo largo del país.
Estos siniestros involucraron en su gran mayoría daño o destrucción de infraestructura eléctrica crítica, como postes de baja y media tensión, transformadores y cables, afectando directamente la calidad y continuidad del suministro eléctrico. Las interrupciones derivadas de estos accidentes se prolongaron por largas horas, impactando las actividades cotidianas y productivas de miles de familias.
Comunas maulinas más afectadas
Aunque el informe de CGE no detalla el número exacto de postes chocados por comuna en la Región del Maule, reportes anteriores de la misma empresa indican que las comunas de Curicó, San Clemente, Maule, Molina, Sagrada Familia y Chanco concentran una importante proporción de estos accidentes en la región.
La combinación de rutas con alta densidad vehicular, caminos rurales sin iluminación adecuada y conducción descuidada convierte a estos territorios en zonas especialmente vulnerables a este tipo de incidentes.
Causas y consecuencias
Víctor Balbontín, director de operaciones de CGE, expresó su preocupación por las cifras alcanzadas: “Este es un problema muy grave, que lejos de disminuir, se ha agravado año con año, y en 2025 logramos nuevamente este triste récord. Nos preocupa profundamente el incremento de estos accidentes, pues impacta directamente en la calidad y continuidad del suministro eléctrico a nuestros clientes”.
La conducción descuidada, el exceso de velocidad, la conducción bajo efectos del alcohol y la distracción al volante son identificadas como las principales causas de estos accidentes. El impacto no solo se traduce en cortes de energía, sino también en riesgos para la seguridad vial y lesiones a conductores y pasajeros.
Complejidad de la reparación
Cada vez que un poste es destruido por un accidente de tránsito, los equipos técnicos de CGE deben realizar trabajos de reconstrucción de infraestructura que demoran entre seis y ocho horas por evento. Esta complejidad incide directamente en la duración de las interrupciones de suministro para los clientes afectados.
Además, estos accidentes generan costos significativos en reparaciones, reemplazo de equipos y movilización de cuadrillas de emergencia, recursos que podrían destinarse a mejoras del sistema eléctrico si estos incidentes disminuyeran.
Llamado a la prevención
CGE ha realizado campañas constantes de concientización sobre los riesgos asociados a la conducción descuidada y el impacto de estos accidentes en la comunidad. Sin embargo, la empresa reconoce que para disminuir efectivamente estos incidentes se requiere la colaboración activa de todos los actores: conductores, autoridades y la comunidad en general.
La compañía reitera el peligro de aproximarse a las redes e infraestructura eléctrica y hace un llamado a no acercarse a conductores o cables dañados o que estén en el suelo, ya que podrían estar energizados y representar un riesgo mortal.
El desafío para 2026 es revertir la tendencia al alza que muestran estas cifras, mediante una combinación de educación vial, fiscalización más estricta y mayor conciencia ciudadana sobre las consecuencias de la conducción irresponsable.






