El candidato republicano se impuso de manera contundente en todos los municipios maulinos, consolidando una de sus mejores votaciones a nivel nacional. Desde O’Higgins al sur, Jeannette Jara no logró ganar en ninguna comuna, reflejando el histórico respaldo de la zona centro-sur al presidente electo.
José Antonio Kast logró un aplastante triunfo en la Región del Maule durante la segunda vuelta presidencial del domingo 14 de diciembre, imponiéndose en las 30 comunas con un contundente 66,08% de los votos, consolidándose como una de sus mejores marcas regionales a nivel nacional.
El resultado regional superó ampliamente la media nacional del candidato republicano, que alcanzó el 58,17% de los votos a nivel país, convirtiéndose además en el presidente electo con más votos en la historia de Chile con 7.242.960 sufragios, superando el récord previo de Gabriel Boric en 2021.
La Región del Maule se transformó en uno de los bastiones más sólidos de Kast, superada solo por Ñuble donde obtuvo un 69,85%, La Araucanía con 68,92%, y Los Lagos con 65,26%. El rendimiento regional reflejó la tendencia histórica de la zona centro-sur del país, tradicionalmente más conservadora.
Desde las primeras horas del escrutinio, las celebraciones comenzaron a desarrollarse en las principales ciudades de la región. En Talca, Curicó, Linares y otras comunas, simpatizantes del candidato republicano se congregaron espontáneamente para festejar el triunfo, mientras las redes sociales se llenaban de imágenes de banderas chilenas y cánticos de apoyo.
La contundencia del resultado en el Maule forma parte de un fenómeno más amplio: desde la Región de O’Higgins hacia el sur, la candidata oficialista Jeannette Jara no logró imponerse en ninguna comuna, evidenciando la profunda brecha electoral que marcó esta elección.
A nivel nacional, Jara solo consiguió ganar en 34 de las 346 comunas del país, concentradas principalmente en la Región Metropolitana (21 comunas), Valparaíso (capital regional y Petorca), y algunas comunas aisladas del norte como Mejillones, María Elena, San Pedro de Atacama en Antofagasta, y Diego de Almagro, Chañaral, Caldera y Huasco en Atacama.
El desempeño de Kast en el Maule no fue sorpresivo. Ya en la primera vuelta del 16 de noviembre, el candidato republicano había demostrado su fortaleza en la región, liderando las preferencias con un 23,56%, seguido por Franco Parisi y solo en tercer lugar por Jara. Este antecedente anticipaba lo que sería un triunfo categórico en el balotaje.
Expertos políticos como Mauricio Morales, académico de la Universidad de Talca, habían identificado al Maule como una de las regiones clave donde Kast esperaba buenos resultados. La pregunta, según Morales antes de la elección, no era si Kast ganaría en la región, sino por cuánto margen lo haría.
La respuesta fue contundente: con más de 33 puntos porcentuales de diferencia sobre Jara en el Maule, Kast consolidó su proyecto político en una zona que históricamente ha mostrado mayor afinidad con propuestas de derecha y centro-derecha.
El resultado regional del Maule también refleja dinámicas más profundas del comportamiento electoral chileno. La zona centro-sur, incluyendo O’Higgins, Maule, Ñuble, Biobío, La Araucanía, Los Ríos y Los Lagos, se ha consolidado como el principal bastión territorial del republicanismo, fenómeno que contrasta con la mayor competitividad electoral en las regiones metropolitanas y del norte del país.
Analistas políticos señalan que factores como la percepción de inseguridad, el descontento con la gestión del gobierno saliente, y temas específicos como migración y desarrollo económico regional, tuvieron especial resonancia en estas zonas, contribuyendo al resultado electoral.
Con este respaldo masivo del Maule y la zona sur, Kast asumirá la presidencia el próximo 11 de marzo con un mandato que refleja una profunda división geográfica y política del país, pero también con la responsabilidad de gobernar para todos los chilenos, independiente de cómo votaron.
Las celebraciones en el Maule continuaron durante la noche del domingo y se extendieron hasta el lunes, con caravanas vehiculares, concentraciones en plazas públicas y manifestaciones de apoyo que reflejaron el entusiasmo de los adherentes republicanos por el triunfo de su candidato.






